Smegma
En el refugio donde la piel se pliega en silencio,
donde el anhelo se acuna y respira apenas,
nace un velo de luz, tenue y luminoso,
como el primer rocío que besa la aurora callada.
Smegma, nombre que flota como un susurro antiguo,
esencia guardada en el jardín más profundo,
aroma de bosque que despierta tras la niebla,
textura de perla que el alba ha pulido con calma.
No eres sombra, eres el eco más leve
de encuentros que arden en penumbra serena,
el rastro de seda que los cuerpos conservan
cuando la noche se desvanece en el alba.
En pliegues ocultos, en velos de sueño,
custodias la verdad más pura y callada,
el bálsamo suave que nadie pronuncia,
mas que todos, en secreto, hemos rozado con alma.
Smegma, pequeño guardián de lo vivo y lo quieto,
te canto porque eres la huella más tierna:
ni adornado, ni perfecto,
solo humano, sereno y eterno.

