Berrinches

Mi impulso febril. Una demostración feroz de voluntad.

Unión predestinada, un fervor inusual.

Mi colección de historias grotescas y sombrías.

Soy este y todos mis ataques de ira.

El fuego enciende recuerdos con método y locura.

Esta vida embotada, magia ruidosa, deprimente y devastada.

Lo que se puede extraer de mis cenizas es intencional.

Convalezco en el papel y plasmo el desorden mental calculado.

Soy poderoso y desobediente ante el escrutinio esperado.

Incomprendido, sobreexpuesto e ignorado.

Berrinches, criaturas indefensas empaladas en mi mente desconfiada.

Flagrantes prejuicios críticos, mis gritos se extienden y avanzan,

mis ansiedades son reales e imaginarias,

las luchas opacas ante los sistemas sociales.

Pocos saben que la destrucción está llena de oportunidades.

Empezar de nuevo, reescribir, volver a destruir…

Rasgar el papel es tan inextricable al proceso como sentarse en la cama,

donde escribo y me masturbo con la furia del bolígrafo crudo y frustrado.

Daniel Ulibarri

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes abriguen escrúpulos de moralina, se encierren en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, favor dejen de lado estos renglones ahora mismo.

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