Berrinches
Mi impulso febril. Una demostración feroz de voluntad.
Unión predestinada, un fervor inusual.
Mi colección de historias grotescas y sombrías.
Soy este y todos mis ataques de ira.
El fuego enciende recuerdos con método y locura.
Esta vida embotada, magia ruidosa, deprimente y devastada.
Lo que se puede extraer de mis cenizas es intencional.
Convalezco en el papel y plasmo el desorden mental calculado.
Soy poderoso y desobediente ante el escrutinio esperado.
Incomprendido, sobreexpuesto e ignorado.
Berrinches, criaturas indefensas empaladas en mi mente desconfiada.
Flagrantes prejuicios críticos, mis gritos se extienden y avanzan,
mis ansiedades son reales e imaginarias,
las luchas opacas ante los sistemas sociales.
Pocos saben que la destrucción está llena de oportunidades.
Empezar de nuevo, reescribir, volver a destruir…
Rasgar el papel es tan inextricable al proceso como sentarse en la cama,
donde escribo y me masturbo con la furia del bolígrafo crudo y frustrado.