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Daniel Ulibarri

Volver

Salvado por un accidente

o curado de malignidad,

la gente busca alrededor

con nuevos ojos en un nuevo mundo

digno de alabanza y ojos parpadeantes.

Porque he sido traído de vuelta,

barro donde se encuentran

nuestros átomos para largas siestas.

Y yo también he sido perdonado

milagrosamente durante años

por la lava del azar que corre los barrancos

del mundo, llenándonos de sedimento.

Aquí estoy, de vuelta, preparado,

todavía no llego muy lejos.

Pero no es tan aleatoria la vida,

tirando al revés su sensual asombro.

Membranas ensangrentadas detrás

de mis globos oculares.

No solo yo estoy aquí de nuevo,

buscando a alguien a quien necesitar,

pero vos, desde el barro, y vos mismo,

como quisiera la suerte,

y avanzando poco a poco

sobre el mismo pequeño trozo de tierra,

reunidos en una habitación,

viviendo en nuestras pieles,

y toda la galaxia ahí boquiabierta

y los siglos lloriqueando como mosquitos.

Vos, que me enseñaste a verlo,

a ver con vos, y ofrecerte gracias

incomprensibles e insolentes.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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