Si vivo sólo para el dinero me afectarán mucho las cosas del dinero.

Si mi vida no es mía me afectará demasiado lo que hagan los dueños de mi vida.

Si me preocupo nada más de lo material podrán herirme las cosas materiales.

Pero si no anhelo tener más dinero que el que necesito, otros serán los que se preocupen por el dinero.

Si tengo vida interior nada podrán contra ella las exterioridades.

Si mis ojos miran más allá de las cosas materiales, éstas se volverán irrelevantes.

Ojos y boca tengo, corazón y manos, sueños e ideales. Contra eso no hay pandemias ni crisis económicas.

Lo más importante: vivo enamorado de la vida y del amor. Eso ningún gobierno y ningún virus me lo pueden quitar.

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