Daniel Ulibarri

Vino humano

 

Cómo algo se hace carne, nadie puede decir. Tampoco cómo la sopa de búfalo se convierte en una mujer que le canta todos los días a sus caballos o convoca a otra a su cuerpo privado diciendo ven, toca.

 

Así es cómo comienza el camino de un recién nacido quien, rescatado de otras vidas y mundos, crecerá para convertirse en una mujer, un hombre, alguien con un corazón que nunca descansa.

 

Y con las bayas recogidas, las uvas silvestres entran en el cuerpo.

 

Vino humano que puede amar, quien nada de lo creado desperdicia, como el grano traga dote y transporta a sueños de otras noches.

 

La carne de venado se transforma en un par de manos lo suficientemente fuertes para trabajar.

 

Una criatura de pelo blanco come hojas verdes y el sol brilla allí tragado, mostrándose en su rostro.

 

Vino humano vino con todo  y el final.

 

Cuando la sombra del suelo entra en el cuerpo y permanece, al final, podrías decir, este soy yo… todavía desconocido, todavía un misterio.

 

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