fbpx
Daniel Ulibarri

Vidas

Entonces vi al hombre de ojos blancos
inclinándome para ver si estaba listo
para ir donde ha estado esperando llevarnos.
Entonces vi el roer que mi fe ha estado
haciendo y también que la forma que canta.
Es del color de las montañas de hierro fundido.
Manejé tanto tiempo para encontrarme
que olvidé que tenía que buscarte desde
que naciste, esperando que te encuentre.
He girado y girado a través de estas vidas
donde olvidarme es lo que hago para no tener
que mirarme a mí mismo.
Me ahogaría en un riachuelo excavado,
un campo de nuestras encarnaciones forjaron
el primer camino a través de esas montañas.
Te invité a pasear conmigo ahí por primera vez,
para hacer una pausa y tirarme en la hierba
mientras te leo el poema que no sabías
que estabas esperando escuchar.
Leí hasta que finalmente te dormiste
con todas tus sintaxis dentadas, que se
suavizaron hasta quedar en reposo.
Siempre estás conduciendo tan lejos de mí
hacia la eternidad y yo me preocupo, sin vos.
Me quedo ahí despierto, vigilando.
Mientras roncabas te admiro, como siempre:
esperando para despertar y volver a mí.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: