octubre 29, 2020

Don Juan nunca tuvo miedo de la muerte.

Decía:

Es como tener miedo de la vida.

Así, cuando murió tenía en los labios una sonrisa de felicidad.

San Pedro, claro, lo mandó al infierno.

Y sucedió algo extraño.

Las mujeres que lo amaron, y que también allá estaban en el Cielo, le pidieron al apóstol de las llaves que las enviara al averno con Don Juan.

Preferían estar con él a estar en la Gloria.

Entonces San Pedro habló con el Señor.

Le sugirió:

-Deberíamos traer acá a Don Juan. De esa manera muchas mujeres se portarían bien en la Tierra con tal de estar con él en el Cielo.

Meneó la cabeza el buen Señor y dijo:

-Ah, Pedro. No parecés apóstol. Parecés más bien gerente de mercadotecnia.

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