octubre 19, 2020

 

El buen Jesús y San Pedro vieron la Tierra desde lo alto.

Sobre la humanidad había caído una terrible plaga.

Todo en el mundo era caos y desolación.

Las ciudades parecían muertas.

Reinaban la desesperanza y el temor.

Metidos en sus casas, los hombres y las mujeres, los ancianos y los niños, las calles se veían desiertas, como si la gente quisiera esconderse de un enemigo mortal.

Desconcertados y confusos se preguntaban todos cuándo terminaría aquello.

San Pedro se volvió hacia el Señor y le dijo:

-Es una pena que esté sucediendo eso, Señor, pero a ver si ahora se acuerdan un poco de ti.

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