Daniel Ulibarri

Una rosa es una rosa

 

Yo no entiendo a la rosa.

 

Brota cuando el invierno es más invierno y cuando más frío es el frío.

 

Las demás flores están arrebujadas entre las hojas, y ni un pétalo sacan del capullo.

 

La rosa, en cambio, sale al mundo y no le teme al viento ni a la noche.

 

Esta rosa no es de color de rosa.

 

Tampoco es púrpura, como las rosas poéticas, las de Sor Juana o Góngora.

 

Es amarilla, no como el oro, sino como una nostalgia que se guarda entre las páginas de un libro, recuerdo que de pronto cae y hiere.

 

Miro esta rosa por la vidriera del ventanal y le digo desde mi ignorancia:

 

-No te entiendo.

 

He olvidado que las flores no son para entenderse.

 

¿Quién puede entender a una flor? Ni siquiera un poeta, digo yo.

 

La flor, la verdadera flor, está más allá de todos los hombres y de todos los poemas.

 

¿Se puede resistir esa tentación?

 

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