octubre 24, 2020


Y a falta de mujeres, ¿qué hacen ustedes?“.

Para eso tenemos las ovejas“.

Tal pregunta le hizo el forastero al pastor que vivía con sus compañeros en la montaña, y esa respuesta obtuvo.

El visitante se escandalizó.

Sabía de la existencia de lo que en latín se llama bestialitas, a saber, coitus cum bruto, y el solo pensamiento de esa práctica entre los pastores lo indignó.

Recordó ciertas escenas de la película Padre padrone (1977) elogiada lo mismo por Rossellini que por Kurosawa, y su irritación creció. Preguntó exasperado:

¿Qué hacen con las ovejas?”.

Respondió el pastor:

Vendemos una y vamos a la casa de mala nota del pueblo“.


En el campo nudista una chica le dijo a su novio:

Temo que te aburrás de mí, Adamo. Nos estamos viendo demasiado“.


Tres señoras discutían acerca de sus respectivos maridos.

Las tres sostenían que el suyo era el más zonzo de los tres.

Declaró la primera:

Mi esposo cree que el pinole se saca de los pinos y el pozole de los pozos“.

Contó la segunda:

Fuimos a Los Ángeles, y en una calle nos topamos con Brad Pitt. Mi marido le pidió que nos tomara una fotografía“.

La ganadora del debate fue la tercera señora.

Relató:

Mi esposo abrió mi bolsa y vio ahí un paquete de condones. Me dijo: ‘¿Para qué traés eso, tonta? ¿Cómo los vas a usar, si no sos hombre?’“.


Una piel roja, mujer de exuberantes formas, le ofreció sus exuberancias a un explorador neoyorquino, a cambio de las cuales le pidió 100 dólares.

¿Cien dólares? -protestó el tipo-. Tus parientes acaban de vender la isla de Manhattan por 24 dólares“.

Es cierto -admitió la squaw-. Pero Manhattan no se mueve“.


Un tipo les contó a sus amigos en el bar:

Anoche hice que mi esposa gozara mucho en la cama“.

Uno de los compañeros preguntó lleno de curiosidad:

¿Qué le hiciste?“.

Respondió el tipo:

Le dije: ‘¡Qué bonitas sábanas! ¡Qué hermosas colchas! ¡Qué precioso edredón! Deberías comprar otros’“.


Babalucas comentó en una fiesta:

Mi esposa y yo hicimos un viaje a América del Sur, y navegamos por el río Mingitorio“.

La señora lo corrigió:

Orinoco, mi amor, Orinoco“.


Aquel muchacho tenía una tuba en su recámara.

Una amiga que lo visitó en su departamento le preguntó intrigada:

¿Por qué tenés aquí ese instrumento?“.

Explicó el muchacho:

Me sirve de reloj“.

¿Cómo de reloj?” -se desconcertó la amiga.

Me pongo a tocar la tuba en horas de la noche y el vecino me grita por la ventana: ‘¡No jodás, hijueputa! ¡Son las 2 y cuarto de la madrugada!’“.


Veleria, la mujer del puerto, amaba el amor de los marineros, que besan y se van.

Cierto día llegó al lugar un forastero que buscaba esposa, pero quería que no tuviera nada que ver con el mar y la marinería.

Veleria no llenaba el requisito.

Le dijo al hombre, sin embargo, que le presentaría a su hermanita, inocente doncella que nada sabía de las cosas náuticas.

Confiado en esa inexperiencia el fuereño desposó a la chica.

Llegó la noche de las bodas. En la suite nupcial la novia se digirió al lecho y le preguntó a su flamante maridito:

¿Qué lado querés de la cama, guapo? ¿El de babor o el de estribor?“.


Un majadero tipo no hizo la fila que habían formado los clientes en la tienda.

Se adelantó a todos y pidió un bulto de croquetas para perro.

Se volvió hacia la ancianita a quien le correspondía el turno y le dijo:

Espero que no se haya usted molestado porque me le adelanté“.

De ninguna manera -respondió la anciana-. Entiendo que su mamacita ha de tener mucha hambre“.


La superiora del convento se sintió resfriada y le comentó al jardinero:

Tengo el cuerpo cortado“.

El rudo individuo quiso tranquilizarla:

Son las nalgotas, reverenda madre“.


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