enero 23, 2021

Éste era un trébol de cuatro hojas.

Casi todos los tréboles, se sabe, tienen sólo tres hojas. Pero este trébol que digo tenía cuatro.

Estaba muy orgulloso de su riqueza en hojas. Si tenía más que los otros, meditaba, debía ser más que ellos. Desdeñaba, por tanto, a sus vecinos, los pobres tréboles que nada más tenían tres hojas.

Cierto día un hombre vio al trébol de cuatro hojas y lo cortó para darse buena suerte. Así arrancado el trébol se marchitó bien pronto, y feneció. Los otros tréboles, en cambio, los de tres hojas, siguieron gozando el sol, la lluvia, el aire y la humilde dulzura de la tierra.

De aquí saco una moraleja: ser trébol de cuatro hojas da buena suerte a todos, menos al trébol.

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