Daniel Ulibarri

Tomá mi mano

Hablemos. Tomá mi mano.

¿Adonde estás ahora?

Yo te lo voy a contar todo.

Voy a ocultar nada.

Vamos a aprender a conocernos.

Aceptarás que no soy feliz.

Seré totalmente abierto:

en este momento estoy pensando

en música, pájaros y las nubes de

un cielo que no está aquí.

Hubo alguien a quien alguna vez

realmente amé, pero amaba engañarme.

Todos sabian, menos yo.

Yo era un adolescente y él era un adulto.

Quiero estar cerca tuyo.

Me encantaría enlazar de alguna

manera los minutos de mis días

con los minutos de los tuyos.

Confieso que me gustan las lámparas

en las esquinas de los cuartos oscuros,

al igual que los poemas silenciosos.

Soy audaz y temerario, sin embargo

mi vida he pasado cagándome de miedo.

A veces especulo sobre cuan grande

es la tragedia de esta vida, realmente.

Estoy triste. Seré sincero. Tomá mi mano.

Primero mi mente en tu mano. Estoy solo.

Por favor, hablemos. ¿Dónde te encontrás ahora?

Si pudiésemos tocarnos,

si nuestras entidades separadas

pudieran unirse como un rompecabezas chino

el día de mañana, yo saldría a la calle

que está llena de vida con gente,

aunque realmente no hablaría con nadie.

Me movería junto a vos, en silencio,

con tan sólo que me tomés de la mano.

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