Daniel Ulibarri

Todo aquello que ya no volverá

La tierra gira hacia el sol.

La lluvia llega a las montañas.

Un tambor del tucán azul inspira al bosque de rojos pinos.

Todos los días largos y brillantes.

Dos y dos mariposas verde violeta juegan sobre el lago.

Los pájaros dulce han vuelto para anidar y luego florecer.

Las golondrinas beben agua al vuelo y se arremolinan en sueños.

Una gota fría y ligera cruza el lago como un débil silbido.

La lluvia de hongos gigantes forma nubes repletas de esporas.

El caparazón de las tortugas en el borde del prado es el escudo de cuerpos desnudos y fructíferos.

Las propiedades psicoactivas se encienden entre el bochorno y la humedad que jamás marchitan.

Florecen panes de puercos silvestres junto al arroyo.

La trucha vira en la corriente transparente.

Las marmotas ladran en las rocas a oscuras.

El escorpión se enrosca en el resplandeciente campo de hormigueros inundados.

Un gorrión de corona blanca canta mientras se pinta la luna.

Un trueno gruñe a lo lejos y amenaza sobre picos y cascadas con el futuro incierto, la duda caducada.

Múltiples voces del agua cuentan historias sobre lo que de alguna forma nace y de otra acaba.

Mejillas y párpados de plumas y estrellas respiran nerviosas en el insomnio de la madrugada.

Diez mil pájaros cantan al amanecer sobre diez mil años que han girado y sobre todo aquello que ya no volverá.

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