diciembre 4, 2020

Los hombres estamos hechos de tinieblas.

Tinieblas de maldad.

Tinieblas de odio.

Tinieblas de rencor.

Tinieblas de ira.

Tinieblas de soberbia.

Tinieblas de envidia.

Tinieblas de indiferencia y desamor.

Los hombres somos sombra. También somos sombras.

Pero en esas tinieblas brillará la luz cuando cada uno de nosotros se decida a encenderla en su corazón: luz de bien, de amor, de perdón, de alegría, de sencillez, de preocupación por nuestro prójimo y por el mundo en que vivimos.

En nuestras oscuridades es donde más resplandecerá esa luz.

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