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Daniel Ulibarri

Tierra

Cae una lluvia ligera, apenas suficiente para mojar la tierra, y el campo estalla en flores.

Por todas partes hierba verde y flores. Mirtos del color de la púrpura; yerbanís de escarlata fulgurante; amapolas blancas, amarillas y moradas; campanitas azules.

Miríadas de flores diminutas, tan pequeñas que ni siquiera pueden tener nombre por falta de lugar donde ponerlo.

Y toda esa policroma maravilla se suscitó por sólo una ligera lluvia que apenas alcanzó a mojar la tierra.

¡Claro!

Si nosotros estamos también hechos de tierra, ¿por qué no somos tan agradecidos como es ella?