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Daniel Ulibarri

Surreal

 

Todos se fueron y yo dije “blanco”,

que aprendí hoy, es el color de la muerte,

y las chicas de la tienda de ropa,

vestidas de satén como sintético,

ante los espejos, siguen siendo ellas mismas.

¿Qué más hay,

simplemente cayendo dentro de nosotros mismos,

como a través del agua de la bañera,

cubiertos con la cinta del mercurio?

Mis ojos yacen en el inverso del sol:

la interminable transparencia de la noche.

La mente decapitada de mi cuerpo

mira la luz a través de metros de vidrio.

Los decibelios del amor son más ruidosos y altos.

Mi cabello sin cenizas es la cuerda surreal…

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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