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Daniel Ulibarri

Sotanas contaminadas

 

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Vivimos tiempos de rendir cuentas, señalar culpables y afrontar las consecuencias de actos pasados.

En Latinoamérica, un grupo de la tercera edad es objeto de persecución : curas que a su avanzada edad están afrontando las consecuencias de las violaciones a menores que cometieron décadas atrás, las cuales, por la protección social de la que ha gozado la Iglesia Católica, hasta hace no mucho salieron a relucir.

Existe un dicho de consuelo entre los creyentes: los sacerdotes son como los aviones, cuando se cae uno se hace un escándalo sin meditar en todos los que surcan los aires sin problemas. Una expresión que, dadas las últimas revelaciones y la cantidad de casos expuestos, se debe poner en duda. ¿Son realmente una minoría los curas pedófilos?

Tiempo atrás, el sacerdocio era considerado una bendición. Una familia con un hijo sacerdote se pensaba privilegiada, tocada por la mano de Dios. Hoy la cantidad de curas con perversiones nos lleva a pensar si el sacerdocio no es más bien un escape para quienes no pueden afrontar una orientación sexual distinta a la que la sociedad conservadora impone o el resguardo a una depravación sexual.

¿Los sacerdotes llegan perversos a los monasterios o ahí se hacen? Si la Iglesia es su refugio, quiere decir que ya venían arrastrando algo, pero si la bifurcación sexual se dio ya dentro, una explicación podría ser que el celibato y la falta de des