Daniel Ulibarri

Soneto de gracias

 

Gracias, Universo, por todas mis mañanas

 

hechas de luz, y pájaros, y viento.

 

Por la estrella sin número y sin dueño

 

que hiciste porque yo la contemplara.

 

Por la soltura azul de las madrugadas,

 

y por la frente blanca de los cielos,

 

y por el sueño con que a veces sueño,

 

y por mi cuerpo gracias, y por mi alma.

 

Mucho me has dado a mí, que soy tan poco.

 

Hasta te diste vos, nieve en el lodo.

 

¿Qué para vos, cursor, no dejás nada?

 

Gracias, pues, por mi mundo, niño y loco.

 

Y gracias por mi vida. Y sobre todo, gracias

 

porque he aprendido a decir: Gracias.

 

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