Daniel Ulibarri

Soneto de un ateo

¿Y ese afán por negarte y resistirme? 
¿Y ese volverte sordo a mi llamado? 
¿Y ese fingirte muerto y sepultado? 
¿Y ese clavar tu puerta por no abrirme?

¿Y ese tu vano intento por huirme
si soy la cruz y tú el crucificado?
¿Y ese quererte ir, desatentado,
si eres el preso y yo la cárcel firme?

¿Cómo podrás echarme de tu lado,
si yo soy la corona de tus sienes
y la llaga que rompe tu costado?

Sé mi cautivo, pues. Te he derrotado.
Señor: no te tengo porque me tienes.
Porque te busco, Dios, no te he encontrado.

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