Daniel Ulibarri

Somos chispas

Las canciones a las que nos unimos son velas de cera de abeja ardiendo sin humo.

Un fuego limpio lamiendo la tarde y nuestras voces pequeñas son llamas temblorosas.

Las canciones nos ensartan en punto a la hora.

El ritual es su propia melodía que nos conduce donde hemos ido antes y esperamos volver a ir.

La comodidad de año tras año.

Debemos tocar cada base del idioma al pasar, bendecir, lavarnos las manos, sumergiendo esto y aquello.

Voces armonizan los rostros como una multitud de lunas que cuelgan sobre la mesa.

La bendición más verdadera es la bendición breve: el cariño y la paz en lo que hacemos.

Empiezamos a contemplar lo que hemos hecho y dejado deshecho, pero este año intentamos reconstruir nuestra psique dañada.

Apuntalamos nuestras amistades erosionandas, excavamos viejos resentimientos que se niegan a pudrirse por sí mismos.

Estamos ante las puertas y la apertura del fuego deslumbrante…

Nuestros ojos acercándose a todo lo que nos juzga, que juzgamos nosotros mismos.

Somos armas de minuciosa destrucción y dejamos nuestras palabras se convierten en chispas…

 

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