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Daniel Ulibarri

Sobre la corrupción

La pregunta clave es si la corrupción es un instrumento para el avance de un proyecto político o un mal que debe ser erradicado.

Lo que es cierto es que no se pueden lograr los dos propósitos al mismo tiempo porque se trata de una flagrante contradicción: o se utiliza a la corrupción o se le persigue con el objeto de eliminarla del panorama.

La evidencia a la fecha es que la corrupción es un instrumento en manos del de algunos gobierno para la consolidación de su base política y proyecto de poderque algunas veces puede ser bueno, pero generalmente es malo. 

El otro factor que promueve y, de hecho, hace posible, la corrupción, es la naturaleza del sistema legal que nos caracteriza.

En Costa Rica un inspector de obras de construcción sabe que su trabajo no depende de asegurarse que se hayan seguido los planos originales o autorizados, sino de negociar con los constructores las diferencias que existan respecto al proyecto inicial.

Sin embargo, la culpa no es del inspector o del constructor, sino del sistema que le confiere tan vastas facultades discrecionales al inspector, mientras dificulta seguir las reglas, generalmente confusas y lentas en su aplicación..

Esas facultades discrecionales acaban siendo arbitrarias porque no se apegan a ningún código, regulación o criterio previamente establecido y debidamente publicado (condiciones elementales de cualquier Estado de derecho).

Las facultades con que cuenta un inspector se van magnificando en la medida en que uno sube la escala burocrática.

La corrupción adquiere muchas formas en el país y no todas involucran dinero.

El aprovechamiento de recurso