septiembre 21, 2021

Para viajar sin equipaje, duermo en el tren

en un banco de madera dura,

olvido a mi tierra natal,

emergen de mi ser pequeñas estaciones

cuando un cielo gris se levanta

y los barcos de pesca se dirigen al mar.

La eternidad no viaja, la eternidad espera.

En un puerto pesquero sólo las gaviotas

son parlanchinas.

Un gato negro sale a recibirme

como si dijera, miráme

y no una antigua iglesia románica.

Estoy vivo.

La materialidad del mundo al amanecer.

y la fragilidad del alma.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: