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noviembre 25, 2020

El Rey le preguntó a su Primer Ministro:

¿Sí o no?

Automáticamente respondió el Ministro:

Sí.

Al día siguiente el Rey lo llamó otra vez y le preguntó de nueva cuenta:

¿Sí o no?

El Ministro, sin siquiera preguntar: “Sí o no ¿qué?”, volvió a contestar:

-Sí.

Y todos los días:

“Sí, sí, sí”.

El Rey, entonces, despidió a su Primer Ministro.

Razonó:

Un hombre que siempre dice sí no sirve más que para decir siempre que sí. Y muchas veces un “no” vale más que cualquier “sí”.

El Ministro oyó aquello y dijo:

-Sí.

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