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Daniel Ulibarri

Setiembre

En tu casa no han pasado las fiestas setembrinas.

Pasarán cuando setiembre pase.

Sigue en su sitio la bandera grande que pusiste en la fachada junto a la puerta que da a la calle, y en su sitio siguen los rebozos coloridos con que adornás los muebles de la sala, y la leyenda en grandes letras que proclaman:

«¡Ésta es mi Patria!».

Acabará setiembre -ya va a medio camino- y cambiarás esa decoración por la del día de brujas, con calabazas, hojas de color ocre, flores anaranjadas y amarillas, espigas de trigo, arreglos hechos con mazorcas de maíz…

Después -¡cómo lo esperás!- vendrá el decorado de la Navidad, que está ya a la vuelta de la esquina.

Pero ahora es setiembre, y por encima de todas las políticas seguís sintiendo a Costa Rica -lo sentís todo el año-, y te seguís sintiendo profundamente costarricense, hombre que nunca saldrá de su país.

Por encima de todas las políticas.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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