Daniel Ulibarri

Secreto

Guapo, la luna no te desnudó. Te dormiste así, volcado por el vino, tras cepillar cuerpos.

Mi cama te acoge como quien vos querás ser: matón, amante, vaquero montándome o el hombre de sueños con los miembros al aire.

Verte picar las sílabas de mi nombre mientras me llamás tuyo pero realmente te hago mío… aún y tras el final cuando me insultás y te vas.

Después me invitás a tu cama cuando tus vecinos no están para escuchar nuestros cuerpos chocar.

Tu hoz de media luna convierte la piedra y hueso en cielos dentro de mi boca para evitar que derrame lo que nadie entiende.

Me llamás Dios cuando se pone bueno aunque no existo para vos fuera de esta habitación.

Yo no soy un secreto’, pienso mientras invade mi boca el ataque extendido de toda tu población.

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