enero 23, 2021

El Santo del pueblo solía decir que siendo pobre era muy rico, y que sabía de hombres que teniendo mucho dinero eran muy pobres.

Cierto día los incrédulos le exigieron que hiciera algún milagro para poder creer.

El Santo les mostró el sol que iluminaba el día, la hierba que crecía en el campo, los árboles del bosque, el agua del arroyo que cruzaba el valle, los niños que iban a la escuela, las nubes que pasaban por el cielo, el humo que salía de los hogares donde las mujeres preparaban la comida, las ovejas que conducía el pastor…

Luego los hizo ver su propio cuerpo, sus manos y sus pies; les pidió que miraran el paisaje y oyeran el canto de los pájaros, que percibieran el aroma de las flores y tocaran sus pétalos de seda, que recordaran el sabor del pan… Les dijo:

¿Y necesitan más milagros para creer?

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: