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Daniel Ulibarri

Santificado

Este paisaje se está acumulando.
Las colinas se oscurecen.
Los bueyes duermen en su yugo azul.
Los campos por fin están limpios.
Las gavillas atadas uniformemente y
amontonadas al borde de la carretera.
Soy testigo de cómo sale la luna dentada.
En la esterilidad de la cosecha veo cómo
mi mano se ha extendido, pidiendo limosna.
Las semillas doradas y seductoras me llaman.
Y mi alma se arrastra fuera del árbol.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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