Daniel Ulibarri

Sangre

Mi corazón está sangrando.

Sangra hacia arriba y llena mi boca de sal.

Sangra a causa de una ciudad en ruinas,

la silla aún caliente por el cuerpo del ausente,

porque todo será irreproducible.

Mi corazón sangra porque el bebé oso no encuentra a su mamá oso

y sangra hasta la punta de los dedos como si me pintara las uñas de carmesí.

A veces mi corazón sangra tanto que soy una pasa.

Sangra hasta que soy un coágulo irregular y tembloroso,

sangra al final con la heroína y sus ojos de cáncer hundidos,

al final con la quejumbrosa flauta sobre campos de exterminio asfixiados por el humo.

Estoy sangrando un río en este momento

como una alcantarilla en mí por la sangre.

Mi corazón sube en mí, se convierte en el corcho de mí y me ahogo con el artefacto explosivo de mi pierna.

Sangra porque estoy hecho de esa manera, lleno de sangre.

Mi corazón descuidado como esponja llena de sangre para exprimir cualquier circunstancia.

Porque es mío, siempre sangrará.

Mi corazón sangró hoy.

Sangró en las calles y las escaleras del ayuntamiento.

Se desangró en la pizzería con la rocola descompuesta.

Tengo tanta sangre para dar dentro y fuera de cualquier medio.

Incluso por una mala decisión de zonificación, sangraré tanto que tú sangrarás vos.

Seremos todos nosotros sangrando adentro y afuera como si estuviéramos respirando entre besos.

La sangre es justa y terrible toda.

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