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Daniel Ulibarri

Sabotaje

Bueno, amigo, cuando viajás

por tierra, por mar, por aire;

de noche o de día

y no hay palacio o choza

donde pueda yo acompañarte, me alejás.

Nunca podrías desentrañar

las mentiras que prepararías,

si yo fuese a divulgar

lo que los muchachos han sospechado.

Debés tener mucho más cuidado

de mi consternación que de tu malicia.

¿Por qué te le huís a la confrontación?

No tengo sueños con vos, ni miedos, ni ruegos;

sin embargo, temés enfrentar mi saludo.

¿Es cierta mi sospecha? Parece ser.

Gustos y disgustos se repiten,

nos quedamos sentados todo el día,

pero con un exceso de miseria,

incluso para hacerte trampa a vos mismo

con el tabú de mi compañía,

socavás la abundante base de la amistad.