septiembre 28, 2020

El Paso de los astros por el Universo produce un ruido fragoroso que no se escucha en la tierra, pero en los cielos sí. Pitágoras presintió ese sonido y lo llamó “la música de las esferas”.

No es música, en verdad: es como el tronar de mil enormes piedras chocando al mismo tiempo unas con otras.

Ese gran vocerío llena el cosmos. Es el ruido que hacen el Sol, los planetas, y las magnas estrellas al ir por el camino sideral.

Hasta en la mansión donde los ángeles habitaron se alcanza a oír el sonar de los astros como un sordo rumor.

De repente, sin embargo, cesa el tremendo ruido y se hace un silencio universal. Es que alguien está rezando y para oír su oración, callan las galaxias.

Entonces, por sobre el ruido que hacen las estrellas, se escucha la vacilante voz de la criatura humana con la fe de no estarle hablando al vacío… con la esperanza de quien esté escuchando sea alguien parecido a lo que llaman Dios.

 

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