octubre 19, 2020

Aquella mañana él se despertó…

casi sin aliento; con mucha tos.

El rosario en el muro, sos esclavo de Dios.

El rosario en el muro, maldito pecador.

Mamá respiraba, tenía pulso;

Casi sin aliento. Los senos sueltos…

El rosario en el muro, hijo mío:

sos esclavo de Dios.

El rosario en el muro madre, quiere tu sexo.

Aquella mañana la calle tembló;

destruir tu cuerpo es liberación.

El rosario en el muro que me habla,

no entiendo, no señor.

¿El rosario en el muro? ¡No, no, no!

Un escalón y tus rodillas rojas,

dos escalones y tu grito en las astillas,

tres escalones y tus recuerdos,

cuatro escalones y el viento y…

sos esclavo de Dios.

Si ya estás en la azotea, saltá.

Si ya estás en la azotea, saltá.

Después de esta vida loca,

¿para que seguir así, nene?

Saltá.

Corré y subí la escalera ya

y ajustá tu corbata aunque llorés,

recés y te humillés, nene.

La salida de tu vida es la caída.

Si ya estás en la azotea, saltá.

Si ya estás en la azotea saltá.

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