Daniel Ulibarri

Richard John Sawka

Si soy honesto, un potro parado a la altura del pecho en el calor del campo, su pelaje en todas direcciones reverberando en el viento, se siente similar a lo que imagino que se sentiría la expiación, o la absolución total.

Gigante con poder, pesado con sangre, la enorme máquina de éxtasis palpitante que piensa, no, que sabe: él siempre va a llegar primero.

Bien entonces, lo tomaré.

Me lo llevaré todo… Richard John Sawka. 

Pero, ¿qué pasa si, por alguna casualidad en el corazón, todavía se produce una ruina inevitable, congénita e incontestable?

¿Sin importar cuán apegada o cuán gentil sea cada mano que se estiró en ese vibrante campo verde donde lo encontraron durmiendo?

¿Me equivoco al decir que no quería amar a los caballos después de eso?

Incluso dije lo mismo cuando volvía de la granja.

En cualquier momento, algo terrible podría suceder.

No se ha ido, ese calor en mí… Richard John Sawka.

Un día, seré más fuerte.

Siento que viene, que vengo…

Entraré en ese hombre grande y estoico, endurecido, con los cascos por delante.

Colinas y cañones robados por el sol no nos dejan nada… Richard John Sawka

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