octubre 20, 2020

Manuel Reyes, rey de lo sensual y agnóstico con excepción de la vez que oyó a Mahalia Jackson cantar el himno Amazing Grace, dio un nuevo sorbo a su martini, con dos aceitunas como siempre, y prosiguió:

Siento una gran admiración por quienes profesan la religión del ateísmo. Son fuertes; se valen por sí mismos; van al abismo sin asidero alguno. Los creyentes, en cambio, necesitamos alguien a quien gritarle en medio de la oscuridad y a quien darle las gracias en los momentos de la luz.

Siguió diciendo Manuel Reyes:

Por otro motivo admiro a los ateos: no buscan hacer prosélitos. Mientras las religiones van hasta el fin del mundo en busca de clientela los ateos se quedan en su casa quietecitos. Y una virtud más tienen: no aburren al Señor con largos sermones o rezos para pedir, pedir, pedir. Estoy seguro de que en el Cielo hay un departamento especial destinado a los ateos que se han portado bien. Dios es tan bueno que no se hará presente ahí, para no apenar a los ateos por no haber creído en él.

Así dijo Manuel Reyes.

Y dio el último sorbo a su martini.

Con dos aceitunas, como siempre.

Con seductora postura como su corona.

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