octubre 27, 2020

Largo tiempo había estado ausente, tan largo que a veces no podía recordar el rostro de la mujer amada ni la sabiduría de sus caricias.

Lo esperaba Penélope.

Al encontrarse los dos se unieron en un estrecho abrazo, y esa noche gozaron el amor.

Por unos días Ulises disfrutó los tranquilos placeres de su casa, los solícitos cuidados de su esposa, el entrañable afecto de su hijo, el trato cordial de sus amigos, el cariño que le profesaba la gente de la isla.

Un día, sin embargo, llamó a sus marineros y se volvió a embarcar.

A su afligida mujer y a sus atribulados familiares les dijo:

Es muy grato el retorno. Por eso emprendo otra vez el viaje: para otra vez gozar la vuelta.

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