flemático en mi féretro

no me arrepiento porque

mi cuerpo soporta la verdad

de tallo a popa en mi ataúd.

y se menean mis caderas bailando en mi mente

al ritmo de acciones básicas y comunes

mirando al mar cara al suelo,

cubierto de polvo y sufrimiento,

colgado de los talones

de aquellos tacones

lejanos, los restos

donde busco desnudar voluntad

que aún nunca ha sido conquistada;

una cuchilla oscilante,

dicta el ritmo de la danza

y de lo que es aceptable,

gemidos de otros tiempos

que tampoco sobrevivieron

ese instrumento segador de vidas;

esa cuchilla ancha, larga y curva

acabada en punta, contando los restos

seduciendo a todos mis muertos…

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