septiembre 20, 2020

original (5)

Esto de la memoria es cosa extraña.

La verdad es que, bien vistas las cosas, todas las cosas son extrañas. Incluso las de todos los días -la casa, la ciudad, la calle- guardan un misterio.

Los hombres y las mujeres, cada mujer y cada hombre, guardan muchos.

Y uno de los más misteriosos misterios es el de la memoria. Nos hace olvidar cosas que quisiéramos recordar, y nos recuerda cosas que olvidar quisiéramos.

Yo intento que algunos días se me olviden, pero me vienen a la memoria algunas noches.

Me atacan de repente, y de nada me sirven las murallas, el foso y el puente levadizo.

Entonces tengo que rendir la fortaleza, por más que no tengo ninguna, y me veo forzado a entregar la plaza.

Soy culpable de una grave culpa, la de indiferencia, que en el fondo es soberbia, la mayor de las culpas.

Me disculpo por estas disquisiciones. Son las de un prisionero del coronavirus.

Cuando salga a la luz -a ésta o a otra- quizás olvidaré todos mis olvidos.

Quizás entonces volveré a recordar todos mis recuerdos.

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