septiembre 22, 2020

El reciclaje ha sido una panacea para calmar la culpabilidad que muchos sentimos ante un mundo moderno que todo lo ha «plastificado».

El plástico ha sido elemental en muchos productos esenciales como jeringas, elementos de la tecnología y la medicina, conservación de alimentos, y un sinfín de artículos imprescindibles que sin el plástico no existirían.

El problema es el uso del plástico cuando no es necesario, y el grado en que nos hemos vuelto flojos para buscar alternativas cuando esa posibilidad existe.

El símbolo del reciclaje se inventó en 1970 como parte de una competencia relacionada con el primer Día del Mundo. ¿Pero qué tanto significa en realidad?

No todos los productos de plástico con el símbolo de reciclaje pueden ser procesados en todos los sitios.

Es posible que las instalaciones de una localidad no puedan reciclar ciertos tipos de plástico u optan por no hacerlo. Y es posible también que el símbolo no esté reflejando la realidad.

El reciclaje de plásticos requiere tecnología avanzada y el proceso es complicado, algo que nosotros nunca tomamos en cuenta porque generalmente no conocemos los bemoles del fenómeno. A muchos de nosotros ni siquiera nos importa.

Las bolsas de tela, por ejemplo, se tienen que usar con frecuencia para que su producción valga la pena, y las bolsas de papel implican otro tipo de posible daño ecológico.

Y nuestra pereza daña el planeta porque ya somos muchos. Existe una relación directa entre el número de seres humanos y la cantidad de basura que producimos.

La vida de un plástico es de unos 400 años. La mayor parte de lo que se ha fabricado nos acompaña todavía.

Hacia la mitad de este siglo, habrá más plástico en los mares que peces. La aceleración en la manufactura de plástico ha sobrepasado casi todos los materiales hechos por el ser humano; se duplica cada 15 años.

La mitad de todo el plástico manufacturado se vuelve basura en menos de 12 meses. Ocho millones de toneladas métricas terminan en el océano cada año.

Como individuos, podemos aportar para reducir la masacre de la vida en el planeta. Los alimentos en el refri pueden guardarse en frascos de vidrio de diferentes tamaños.

Y sí, optemos por las bolsas de tela, canastas, plástico reusable, escoger productos en vidrio, verduras sueltas no empacadas.

El libro «Sapiens», de Y.N. Harari, sugiere que la evolución de la tecnología ha rebasado por mucho la capacidad de adaptación del ser humano.

Sin embargo, el ser humano pasó siglos y siglos sin el apuro de encontrar en qué poner las compras o los artículos de intercambio. La gran facilidad de tener acceso a bolsas de plástico nos ha vuelto flojos.

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