octubre 29, 2020

“Todos estos años he guardado para vos mi virginidad, mi doncellez, mi pureza, mi virtud, mi pudor, mi castidad, mi honor”.

Esas sentidas palabras le dijo Dulcibella a su novio Pitorrango al empezar la noche de las bodas.

“Muchas gracias -repuso él al tiempo que la conducía al tálamo nupcial-. Disponete ahora a gastar los ahorros de tu vida”.


Babalucas era fumador.

Un amigo que deseaba su bien quiso exhortarlo a dejar ese feo y absurdo vicio que lo podía matar.

Le dijo:

“Has de saber que se realizó un experimento con ratones, y la nicotina y demás sustancias cancerígenas que contiene el tabaco hicieron que los ratones murieran”.

“Pobrecitos -se condolió el badulaque-. En adelante procuraré dejar los cigarros fuera de su alcance”.


Sonó el teléfono en el manicomio.

“Perdone -preguntó una voz de hombre-. ¿Se les escapó algún loco?”.

“No, señor -respondió con extrañeza el encargado-. ¿Por qué quiere saber eso?”.

Explicó el que llamaba:

“Es que mi esposa se fugó con un sujeto, y no puedo entender por qué ese hombre se la llevó”.


Don Severiano García, inolvidable profesor de Lógica en la Universidad Nacional de Costa Rica, le pidió a la mejor alumna de su grupo que expusiera la lección del día.

“No la sé, maestro” -se apenó la muchacha.

“Uh -sentenció el Chato-. Si eso dice pan de huevo, ¿qué dirá cemita de agua?”.

Quería significar que si la estudiante más aventajada del salón no sabía la clase, ¿qué se podía esperar de los demás?


En el Club de Leones iban a designar al Hombre del Año.

Empezó a describir el maestro de ceremonias:

“Es socio del club desde hace muchos años”.

Don Chinguetas le dijo a su amigo don Algón:

“Podemos ser vos o yo”.

Siguió el anunciador:

“Es empresario de éxito”.

Volvió a decirle Chinguetas a su amigo:

“Podemos ser vos o yo”.

Continuó el del micrófono:

“Es buen padre de familia, esposo fiel”.

Le dijo don Chinguetas a don Algón:

“Ya nos jodimos vos y yo”.


El director general de la NASA y el jefe de personal llamaron al científico que solicitaba empleo.

Acudió el hombre de ciencia, y el jefe de personal le preguntó:

“A ver: ¿cuántas son 7 por 9?”.

“63” -respondió algo desconcertado el científico.

El jefe de personal se volvió hacia el director y le dijo:

“Tenías razón. Son 63”.


El señor terminó de leer el libro The joy of sex y le preguntó a su esposa:

“¿Has tenido orgasmos?”.

“Sí -respondió la señora-. Muchos”.

El marido se atufó:

“¿Y por qué nunca me lo has dicho?”.

Explicó ella:

“Porque nunca has estado ahí cuando los he tenido”.

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