octubre 26, 2021

¡Que viene la loba! ¡Que viene la loba!

Así gritaba aquel pastor.

Sus compañeros acudían a todo correr esgrimiendo sus palos y sus hondas para defender sus rebaños, pero la voz de alarma era falsa. La loba no venía. El pastor mentiroso los había engañado.

Cierto día el pastor volvió a gritar:

¡Que viene la loba! ¡Que vienela loba!

Los otros pastores ya no hicieron caso de él. Esta vez, sin embargo, el grito del pastor era verdadero: venía la loba.

Llegó la fiera y se comió… al fabulista.

Le explicó al asustado pastor:

Siempre fue muy aburrido. Vos, en cambio, tenés imaginación.

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