Daniel Ulibarri

Principio del placer

El sexo tiene una mala reputación en nuestra cultura anti hedónica, cuyas raíces puritanas han llevado a una profunda desconfianza en el placer por el placer.

¿Si no hubiese tal cosa como enfermedades de transmisión sexual, si nadie se quedaba embarazada a menos que quisiera, si el sexo fuese únicamente consensuado y placentero, ¿cómo se sentiría el mundo al respecto entonces?

¿Cómo te sentirías vos?

Vivimos en un mundo donde prácticamente todo lo que la abuela, el pastor o profe veía era “inmoral”.

Entonces: ¿cómo encontramos nuestra ética sexual?

Una relación puede ser valiosa simplemente porque otorga placer sexual a los involucrados.

No hay nada de malo en el sexo por el sexo.

¿Podría implicar el sexo un camino hacia la intimidad o la conexión? Puede ser que sí o no.

Lo que sí tengo claro es la bondad del sexo placentero. Pero… OJO:

¿Alguien está siendo perjudicado?

¿Hay alguna forma de evitar causar ese daño?

¿Hay algún riesgo?

¿Todos los involucrados son conscientes de esos riesgos y están haciendo lo que se puede hacer para minimizarlos?

Esas preguntas las planteo por dos razones.

Porque la mayoría de nuestros criterios éticos sobre el placer sexual son bastante pragmáticos.

Porque el placer requiere responsabilidad activa y rendición de cuentas.

El placer no significa simplemente hacer lo que quiera, cuando quiera, con quien quiera.

Mis valores éticos del placer se centran en el consentimiento.

Cuando uso esta palabra me refiero a una colaboración activa en beneficio, bienestar y placer de todas las personas adultas beneficiadas por todas las partes adultas involucradas.

Si alguien está siendo coaccionado, intimidado, chantajeado, manipulado, engañado o ignorado, lo que está sucediendo no es consensuado.

El placer que no es consensuado no es ético, por lo tanto, no es placer en absoluto en todos los sentidos de la palabra e, idealmente, de la ley.

La cultura monogámica tiende a asumir que el propósito y objetivo final de todas las relaciones se centra en el placer compartido por dos, los mismos dos.

Para ese caso que defienden argumentan que cualquier sexo es el vínculo de una pareja de por vida y que la que no alcance ese objetivo ha fracasado.

No estoy de acuerdo.

Creo que el placer sexual puede contribuir sin duda al amor, el compromiso y la estabilidad a largo plazo.

Si eso es lo que se quiere, está genial.

Pero esas no son las únicas razones para tener relaciones sexuales o explorar el placer.

Creo en valorar las relaciones por lo que las hace valiosas.

Una relación sexual puede durar una o dos horas. Sigue siendo una relación, pues los participantes se han relacionado entre sí, como parejas sexuales, compañeros y/o amantes, durante su interacción.

La longevidad no es un buen criterio para juzgar el éxito o el fracaso de cualquier tipo de placer.

Al fin y al cabo, lo único que importa es cuestionar el paradigma predominante y decidir por sí mismo eso que yo ya tengo tan claro.

Te animo a explorar tu propio placer, tu propia realidad.

Te animo a crear tu propio espíritu, uno que sea para vos y tu evolución.

Uno que te apoye a medida que pasen los años y que refleje tu orgullo y felicidad en cualquier principio del placer.

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