septiembre 28, 2020

La importancia de Viktor Rom

Querido Viktor Rom,

No lastimo a otros hombres.  Cuando veo otro cuerpo masculino no veo algo que deba ser mutilado, brutalizado o aniquilado.

No deseo causarle sufrimiento. No me interesa magullar su carne o extraer sangre de sus venas.

Igualmente, no deseo violar a las mujeres. Tampoco me importa entablar ninguna conversación que implique el dominio y la propiedad de su cuerpo contra su voluntad.

No veo su cuerpo como propiedad.  Por estas razones, hay algunos en la sociedad que todavía creen que merezco ser castigado.

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Porque dentro de los límites de un sistema rígidamente patriarcal somos la aberración suprema: somos hombres que aman a otros hombres, y en tal sistema este hecho, por encima de todo, no se puede soportar.

Al crecer, aprendí rápidamente que toda la recompensa debía lograrse mediante el dominio y / o la destrucción de otros machos.

A través de la competencia, a través de la guerra, a través de la violencia. Eso era lo que significaba ser un hombre. Este mensaje fue reiterado una y otra vez por la sociedad, por los medios y sin saberlo, por los padres que hicieron lo mejor que pudieron con la información que tenían.

El cuerpo masculino, un vehículo de competencia y amenaza, estaba allí para ser anulado y destruido de inmediato, o forzado a someterse.

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Cualquier deseo de cuidar a otro cuerpo masculino, de nutrirlo, desearlo o proporcionarle cualquier placer era una inversión, una abominación.

Y al igual que muchos niños homosexuales que crecían, navegamos por este discurso lo mejor que pudimos, reprimiendo mis deseos y comportamientos, odiando parte de quién éramos.

Como tantos hombres homosexuales antes que nosotros, hubo momentos en que quería salir de este planeta.

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La vergüenza, vos sabés, no es una experiencia pasiva. Es un veneno tóxico que atraviesa el cuerpo como un derrame de petróleo. Y durante mucho tiempo, la vergüenza fue todo lo que conocí.

Después de tantos años, la sociedad logró transmitirnos su mensaje, alto y claro: “No existe un hombre gay aspiracional y con poder sexual”.

Y creímos ese mensaje. Al menos yo sí… porque vos has sido quien me ha dado el referente más importante que postula lo contrario.

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Mi primera experiencia real de porno gay vino en forma de DVD. Por supuesto, había estado mirando imágenes en línea durante algún tiempo, pero esto fue antes de la banda ancha de alta velocidad y, obviamente, cualquier incursión en esta experiencia tuvo que llevarse a cabo en secreto y con extrema precaución.

Mi feroz negación duró solo un año más o menos, pero esas poderosas imágenes simplemente me atrajeron. Aquí había un mundo tan diferente de todo lo que había conocido.

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Aquí estaba mi sexualidad, mi núcleo, la esencia de lo que estaba adentro que se desarrollaba frente a mí de la manera más sublime y sin complejos.

Fue en este punto de inflexión cuando comencé a descubrir a los Mason Wyler de este mundo. Esto fue cuando comencé a descubrir los estudios Falcon, All Worlds y Titan Men.

Y sí, finalmente tuve mis íconos: finalmente comencé a descubrir mi punto de referencia y mi historia. Un descubrimiento sin el cual aún no estaría aquí.


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Nací en la década de 1980, en el apogeo de la crisis del SIDA. Todas esas imágenes de jóvenes homosexuales, consumiéndose en camas de hospital y cubiertas de lesiones, aún quedan grabadas en mi subconsciente todos estos años después.

Esto, al parecer, fue el resultado de vivir nuestro ser auténtico como un hombre gay. Esto era lo que merecíamos, o al menos los medios nos habrían hecho creer tan sutilmente en ese momento.


La sexualidad masculina en general (por no hablar de la sexualidad masculina gay) siempre ha sido, y sigue siendo, un tema lleno de tabú. En 2016, se fueron los David Bowie y los Freddie Mercury de nuestros escenarios.

Los artistas LGBT aún impregnan la corriente principal, sí, pero cualquier exposición que valga la pena depende únicamente de nuestra voluntad de experimentar la castración artística.

Uno solo tiene que encender su televisor y presenciar a otro niño bonito cantando sin sentido, despojado de toda fuerza y esencia para comprender que nuestra cultura aún está siendo profundamente controlada y reprimida.

Admirar a una estrella porno gay no es un concepto tan radical. Es una pregunta fácil.

¿Te admiro, amado Viktor Rom? Claro que te admiro.

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VIKTOR ROM

Desde tu inicio en enero del 2014 con la compañía porno Dark Room hasta tus más recientes colaboraciones para Lucas Entertainment, Fuckermate, Men.com y Kristen Bjorn, despertás primitivas pasiones entre tus fans (hombres y mujeres, de múltiples orientaciones sexuales).

Contás con una presencia escénica electrizante, una entrega olímpica, un entendimiento académico del lente y un compromiso de vivir la escena como nunca antes se había apreciado en el mundo del cine para adultos.

Sí, tus atributos son esculturales: pero sos un hombre con feeling, una sensibilidad instintiva a la hora de dominar.

Sos, ante todo, pura pasión. Y el público lo siente, lo vive y lo saborea cuadro por cuadro.

Durante nuestras extensas conversaciones y múltiples intercambios, vos me has demostrado que tu órgano más frondoso es, precisamente, tu gran corazón. Ahí albergás una sensibilidad artística y una pasión que late duro y fuerte.

Y claro, Viktor: podrás ser idealizado, deseado e idolatrado. pero aunque mantenés un comprensible aire de misterio, a la vez confiás plenamente a la hora de expresarte.

Te gustan los animales (en especial los perros), la buena música, rodearte de tus afectos y proponerte nuevos retos.

Puedo asegurar que cautiva mucho más tu humildad genuina y tu agudo coeficiente intelectual que cualquier rincón de tu cuerpo escultural.

Sos una persona con sueños y valores, un hombre religioso. Sos hijo, sos profesional, sos amigo y amante, simpático y despampanante.

Sos fascinante, educado y vaya que has viajado. Indiscutiblemente carismático y espontáneo… Sos un macho siempre alerta, analítico y totalmente entregado: ya sea en una conversación o portando la corona del hombre que muchos hoy llaman el Rey Supremo del Porno Gay.

Jamás pretencioso, son los pequeños detalles de vos, gran Viktor, los que revelan poco a poco un ávido travieso, un  genuino curioso por la naturaleza humana y de múltiples inquietudes artísticas que trascienden los placeres de la carne.

Sos venezolano, nacido en San Cristóbal, en el estado Táchira. Estudiaste leyes y realizaste dos especializaciones en Derecho, el cual ejerciste hasta que finalmente decidiste sacar tu verdadero sueño de un cajón: dejar tu profesión de abogado para convertirte en una estrella porno en Europa.

Con una actitud optimista y pleno conocimiento de tus atributos físicos, realizaste una especie de estudio de mercado de la industria del cine para adultos: específicamente de la creciente maquinaria del porno gay (donde los hombres ganan desde dos a cuatro veces lo que genera un pornstar heterosexual).

Tras el minucioso estudio, llegaste a una fundamental conclusión: lo que hacía falta en la industria del porno gay era precisamente y exactamente vos y sólo vos.

Te sabías un experimentado amante (calculás haber sostenido más de siete mil encuentros sexuales en su vida) y determinaste que el mundo del entretenimiento para adultos necesitaba precisamente tu sello de macho agresivo, rudo y dominante. Notá la ausencia de comillas…

A pesar de tu estabilidad laboral, pensaste y analizaste a profundidad todos los ángulos posibles: aprovechaste un viaje a Irlanda (donde llevaste un curso intensivo de inglés) para luego desplazarte a España, el mercado con mayor y más rápido crecimiento en producción de pornografía gay en Europa.

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Pasaste de estar en una oficina ejerciendo la carrera de abogado, revisando expedientes –realizando defensas para imputados y estudiando legislaciones y jurisprudencias– a romper el monopolio de una poderosa industria dominada por anglosajones y europeos.

Motivado por tu profunda fe en Dios y en la Virgen de La Consolación, demostrarías en pocos meses tu enorme disciplina e irrefutable talento para dominar el lente de cualquier estudio.

Tu constancia, perseverancia, las ganas de ser el mejor y de poner a Venezuela en lo alto del porno son tu gasolina cuando se trata de la forma en que te expresás ante la cámara: rudo, morboso y sin conocimiento de inhibición alguna.

Aún recordás con cariño todos los detalles de la primera escena que grabaste un 13 de enero del 2014 con un actor belga llamado Cody Banx. Desde entonces, un detalle que ha caracterizado tus escenas; el hecho de que son ejecutadas sin protección, un género de la pornografía mejor conocido como “bareback”.

Es una tendencia que se está dando en la industria del porno. Y me gusta el bareback, claro, darle muy buenas folladas a los culos de los modelos; siempre y cuando estén en orden los respectivos exámenes que nos hacemos antes de rodar. Esto es un trabajo, el resultado es una fantasía. La vida cotidiana es otra cosa: lo mejor es siempre usar preservativo’.

Siempre me sos enfático al afirmar que no tenés un modelo a seguir dentro de la industria pero que admirás el trabajo de tus colegas, quienes realmente mueren por trabajar con este vos que rompés estereotipos en una industria que favorece la piel blanca y los ojos claros en sus actores.

Pero a Viktor lo que es de Viktor:

Vos no sólo estás como querés si no que, si recurrimos a las etiquetas, estás para lo que vos querás: te gustan las personas sin especificar su sexo.

Podés tener una relación ya sea con un hombre, con una mujer o una persona transgénero o transexual.

Sos pansexual, macho…

Un hito impresionante, sin duda, es la forma en la que no parás de romper paradigmas con el público y la ‘crítica especializada’: sos el primer latino en ganar el reconocido premio Hustlaball en la categoría “Mejor actor porno” en el 2016, cuando ningún latino lo había ganado.

También ganaste el Premio Ninfa (el máximo galardón en España) como “Actor porno revelación” y “Mejor actor porno”en el 2015 y el 2016, respectivamente.

Por si fuese poco, te has llevado el premio al Mejor Actor Gay elegido por el voto popular en la edición 2017 de los Premios Ninfa celebrados en Barcelona. Esto sin duda te ha abierto las puertas a la comunidad latinoamericana.

‘Siempre ganaban los europeos y americanos, pero ahora es el momento de nosotros los latinos’.

Una exposición tan gráfica e íntima, como la que has asumido en tus videos y apariciones en clubes nocturnos, de conocimiento público y consumo masivo no es algo fácil de llevar para muchas personas en la industria porno.

Pero Viktor Rom, vos estás muy por encima del que dirán. Los que te critican y te juzgan, quizás lleven una vida más sórdida que la tuya, me aseguraste una veez de forma tajante y asertiva. ‘Todos culean y la puta soy yo’, te contesté. ¡Tomo crédito por cada vez que utilizás esa frase! 🙂

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Tenés muy claro donde comienza y dónde termina tu alter-ego erótico y cuándo inicia su vida personal, que procurás mantener razonablemente privada:

Viktor Rom sos todo un personaje.

Significás rudeza, poder, pasiones y mucha perversión en tu mente.

Tu monumental pene y tu cuerpo vigoroso te hacen el dominante perfecto. La industria vio y ha reconocido esa potencia y ya has rodado cientos de escenas.

Lo tuyo tampoco es cosa de photoshop: estás tremendamente bueno sin necesidad de retoques fotográficos.

Mi papo criollo te mantenés, además, en constante gira por todo el mundo. Pero a veces hacés tu parada por acá y me dejás toquetearte todo. ¡Fenomenal!

En Costa Rica (al igual que en el resto del planeta tierra) sos EL actor porno más querido y el latino más respetado en la industria; de igual forma, sos una sensación en el resto de Europa, África, Brasil, México, el resto de Iberoamérica, Canadá y en los Estados Unidos.

Creo que salir de Venezuela fue valiente. Mucho muy valiente. No me puedo imaginar la dificultad de estar lejos de tu patria porque el mismo “gobierno” de tu país ha impuesto una persecución en tu contra.

¿Pero vos? ¡Vos lo hiciste!

Quizás la cosa más valiente que muchos de nosotros (incluido yo mismo) dudarían hacer para embarcarse a un destino incierto y plagado de estigmas que precisamente vos mismo estás cambiando. ¡Sos ENORME!

Tu obra, es digna de museo… tu accesibilidad y simpatía como hombre contrastan a la perfección con el personaje de papi chulo dominante.

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No olvidemos el estigma, Victor, el abandono social y el sufrimiento que muchos tuvieron que soportar solo para que pudiéramos tener algún tipo de salida para nuestras fantasías, algún tipo de punto de referencia para nuestras identidades sexuales cuando no había otro disponible.

Y aunque gran parte de la sociedad continuará manteniendo que promovemos -de distintas maneras- a la industria quizás más desechable y culturalmente irrelevante del planeta, me pregunto cuántas otras vidas se han salvado como resultado directo de este medio y de verte en pantalla.

Viktor, también sos enfático en persuadir a tus seguidores y aquellos que no conocen aún tu trabajo para ampliar tus horizontes sexuales.

Gracias por eso, papo.

Me asegurás que a pesar de tu rol exclusivamente de activo, es fundamental desinhibirnos con nuestra pareja y, sobre todo, satisfacerlas de una manera espléndida; cumplir todas  las fantasías, y eso sí: siempre çinnovándose  para no caer en la monotonía.

Gracias por eso, también.

Cuando el resto del mundo me decía que cambiara, que fuera otra persona a toda costa, vos fuiste lo único que me decía que me aferrara, que fuera quien era y que nunca me disculpara por ello. Y eso, seguramente, tiene que valer algo.

Gracias totales, Viktor Rom.

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