Icono del sitio danuLITIO | Daniel Ulibarri

Por eso

La personificación es inevitable.

Va de la mano con reinventar la rueda.

Huele a desgracia semejante masa de problemas.

Por eso las flemas no olvidan su falta de geometría.

Por eso la memoria es como la espuma.

La mía da vueltas cuando siento rondar mis capacidades negativas.

Los recuerdos trastornados como discos rayados que mis muertos sostienen.

Se les olvidó la letra y perdimos tantos recuerdos que no registra ni la aguja de mi consola.

Por eso mientras corro del trueno, me acurruco dentro de un tren desaparecido hace mucho tiempo fuera de su carril y sus propios cabales.

Por eso dichoso es el lodo y no el soldado cuántico de fortuna y desgracias que murió ahí ahogado.

Por eso el juicio y la sentencia son como un alfiler y un bote de basura.

Por eso el falso profeta invita a entrar y no salir a través del pastor que ahoga al matadero entero.

Saquémoslo a la luz.

Humanidad rota en rebaños de bruma y desdicha.

Ritos que nos cortan las alas, el cable y la antena.

Por eso rechazaré la cáscara de goma y el cordero con su disfraz arrugado.

Por eso intento y reinvento nuevo giros de la mesa y aferro mis manos a ella.

Las plagas son por definición comunales.

Pero a nosotros, uno a uno, nos han inventado al habernos condicionado a repetir injusticias en la comodidad de la ignorancia.

Por eso la rueda origina las manos que la hacen girar.

Por eso se están filtrando todos mis elementos químicos, hasta que sea una tumba saqueada, un genérico saludo para el matadero, un básico descanso.

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