febrero 27, 2021

Este poeta busca una palabra, y no la encuentra. Más aún: no sabe si la palabra existe.

¿Qué palabra será ésa? ¿Acaso es «acuarimántima«? O ¿es «nelumbo«? ¿O «Altazor«? No. Todas esas palabras tienen dueño ya. Y la palabra que el poeta busca no tiene ningún dueño.

Una noche el poeta sueña esa palabra. La escucha claramente pronunciada por una voz que sabe todas las palabras. La mira escrita por una mano de la cual salen todas las palabras.

En su sueño el poeta se alegra: he aquí que tiene ya la palabra que buscaba.

Pero cuando el poeta recuerda -quiero decir cuando despierta- la palabra se ha ido. Hay palabras que sólo existen en el sueño. Si el poeta quiere encontrar nuevamente esa palabra deberá volver a soñar. En uno de esos sueños la palabra se le aparecerá, pero no sabemos en cuál.

¡Hay tantas palabras! ¡Y tantos sueños hay!

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