septiembre 21, 2021

Resolvés esparcido sobre la ciudad del destello, con tu espátula,

que necesitás mermelada negra en tu cabello,

perdida y masacrada con la bruma que tus ojos esparcen,

oscureciendo la luz del día y los callejones hacia el río.

El sol, no vos, me consumirá y esparcirá mis partículas

en profundos haces esparciendo sombras por donde andés,

ángel negro y abandonado: alas de lana conducen con sudor,

tus palabras reducidas a chillidos.

Resolvés esparcido en la ciudad de destello con tu espátula,

que necesitás mermelada negra en tu cabello, perdida y sacrificada,

poniendo con la bruma que tus ojos extienden,

oscureciendo la luz del día y los callejones hacia el río.

El sol, no vos, me consumirá y esparcirá mis partículas

en profundos pozos extendiendo sombras por donde andés,

ángel negro, abandonadas tus alas de lana

que conducen con sudor, tus palabras reducidas

a chillidos crepitantes van a mundos de deseos,

de este limo cubriendo el dormitorio,

tu clase ara la pared como vítores gigantes,

espejos que no pueden tocar,

o el sol más allá de la ruptura,

limpio como se comenta, el odio canta

a través de los dientes de mi pluma.

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