El pescador tiene dos amores: su barca y su mujer.

Cuando está con su mujer piensa en su barca, y cuando está en su barca piensa en su mujer.

A su barca le ha puesto el pescador el nombre de su esposa. Él mismo lo pintó con grandes letras en los flancos de la proa: «Elsie».

En una noche de tormenta el pescador perdió su barca, hundida entre las olas.

Y en una tempestad de la vida perdió poco después a su mujer, muerta en la flor de juventud.

Ahora el pescador vive borracho de vino y de dolor. Sus antiguos compañeros le dan unas monedas para que beba. Casi no come; se embriaga para olvidar. Pero no olvida: la borrachera le trae siempre el recuerdo de Elsie su mujer y de su barca «Elsie».

Ahora el hombre está en el muelle. Amanece, y en los primeros rayos del sol el pescador mira una barca que se acerca por el aire. En la barca viene una mujer.

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