octubre 22, 2020

Un hombre iba todas las mañanas a pescar con anzuelo en el muelle.

Jamás pescaba nada.

Eso lo irritaba, y más porque veía a una mujer que llegaba, tiraba su anzuelo y en un rato sacaba varios peces, tras de lo cual se iba a su casa muy contenta.

Un día no pudo contenerse y le preguntó qué cebo usaba.

“El mismo que usted” -respondió ella.

“Y entonces -quiso saber el pescador- ¿por qué su suerte es tan distinta de la mía?”.

“Tengo un pequeño secreto -le confió la mujer-. Antes de venir a pescar observo a mi esposo, dormido, y me fijo de qué lado tiene inclinada su parte de varón. Si la tiene hacia el lado derecho, tiro el anzuelo hacia el lado derecho del muelle. Si la tiene hacia el lado izquierdo lo tiro de ese lado”.

Preguntó con curiosidad el pescador:

“¿Y si no la tiene inclinada?”.

Respondió la señora:

“Entonces de babosa vengo a pescar”.

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