octubre 17, 2021

Cierto día los hombres que se persignaban con tres dedos se toparon con los hombres que se persignaban con un dedo.

Los hombres que se persignaban con tres dedos sostenían que hay un solo Dios manifestado en tres personas divinas.

Los hombres que se persignaban con un dedo afirmaban que hay tres personas divinas manifestadas en un solo Dios.

Se encontraron, pues, los hombres que se persignaban con tres dedos y los que se persignaban con un solo dedo, y se dispusieron a matarse unos a otros.

Un hombre apareció entre ellos. «¿Por qué -les sugirió- no se persignan todos con dos dedos? Así terminarán sus diferencias, y podrán vivir en paz«.

Entonces los hombres que se persignaban con tres dedos y los que se persignaban con un dedo se juntaron; llamaron «ateo, renegado y apóstata» a aquel hombre, y lo mataron. Y luego se mataron entre ellos.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: