octubre 22, 2021

Empecé por la pérdida. Perdí todo. Entonces volví a perderlo todo. Perdí a una buena mujer en un mal día. Encontré una mujer mejor luego de perder a cinco amigos persiguiéndola. Aprendí a perder como si mi vida dependiera de ello. Aprendí que mi vida depende de ello. Lo aprendí como el karate, lo aprendí como andar en bicicleta. Aprenderlo, dominarlo. Perder dinero, perder tiempo, perder mi mente. Dejar atrás y aprender a dejar a los demás. Perder y perder otra vez.

Escuchen: un borracho maldice a la luna. Suena como un tío muerto, que antes de irse perdió una pierna por excesos de azúcar. Vergüenza. Aprendan que se puede dar y qué se puede quitar; porque lo que se puede dar, lo sé: se nos quitará. Esto pueden apostarlo sin perder. Tan confiable como el anochecer y una cama vacía. Perder y perder de nuevo. Perder hasta que sea una segunda naturaleza. Perder más lejos, perdiendo más rápido.

Asómense a su ventana abierta, escuchen: el niño se ríe ahora. No, es el borracho otra vez en la calle, perdiendo la voz, sufriendo cada estrella invisible.

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