septiembre 21, 2021

Cuando mis devociones no pudieron traspasar

tus silenciosos oídos, se me rompió el corazón,

al igual que mis versos.

Mi pecho en caos; plaga de miedos.

Vuelo en pedazos:

pensamientos torcidos,

un arco quebradizo.

Cada uno toma su camino;

algunos a los placeres,

algunos a las guerras

y al trueno de todas mis alarmas.

Mi corazón ahora en mi rodilla,

sin audiencia, ni cariño ajeno…

Por tanto, mi alma desapareció de la vista,

sin sintonizar el aplauso del extraño,

sin encordar la paz en sus manos:

Mi espíritu débil,

incapaz de mirar bien,

como flor cortada en pedazos,

colgada y descontenta…

Animá y afiná mi pecho desalmado,

No pospongás el tiempo;

Que si tus favores conceden mi petición,

mi mente podrá arreglar mi rima

para finalmente quitarme el bozal.

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