septiembre 22, 2020

original (10)


Castolo, joven varón de vida irreprochable, casó con Pirulina, muchacha que tenía por lema «Pecar es humano, pero se siente divino«.

Al empezar la noche de las bodas el recién casado tomó por los hombros a su flamante mujercita y le preguntó: solemne:

«Decime, Pirulina: ¿soy yo el primer hombre con quien haces esto?«.

«No te lo puedo decir -respondió ella-. Todavía no sé qué vas a hacer«.


Dulciflor invitó a su novio:

«Te espero esta noche en mi casa, Pitolino. Mis papás te van a encantar. No van a estar ahí«.


Don Cucurulo, señor de edad madura, declaró en modo terminante:

«No me gusta ver películas pornográficas«.

«¿Por qué? -le preguntó un amigo-. ¿Van contra tus principios? ¿Lastiman tu integridad moral?«.

«No es eso -replicó el provecto señor-. Lo que pasa es que odio ver a un cabrón que en tres minutos tiene más sexo que el que he tenido yo en toda mi vida«.

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